lunes, 16 de enero de 2012

¡Un deseo para ti!

Érase una noche de verano, mientras todos cenábamos unas ricas sardinas  cuando de repente ocurrió una extraña sorpresa,
 ¡El abuelo se había convertido en un gato!

 Estaba claro que ese gato era el abuelo pues era igual que el. Regordete con un gran bigote de color grisáceo como el pelo del abuelo y una gran voz ronca  que ahora decía ¡Miauuuu!

Todos se quedaron sorprendidos; ¿Pero que ha pasado?  ¿Como es posible?

Se  subió encima de la mesa y se comió todas las sardinas que quedaban  el gato abuelo y yo nos miramos sonreímos y de repente de un gran salto subió al tejado y desapareció.

El abuelo ahora era feliz siendo gato, porque podía trepar, saltar, correr, estar en los tejados, todo lo que hacían los gatos.

Hasta estuvo de paseo con  Pelusa su gato.

Pero un día gato abuelo se puso triste y decidió volver a casa con los demás.

Cuando el abuelo llego a su casa ya sin ser gato todo el mundo le preguntaba: ¿Abuelo que ha pasado? ¿Donde has estado?

Entonces el abuelo y yo se lo empezamos a explicar:

Esa noche en la que  todos comíamos sardinas como ya sabéis era mi cumple y yo cuando sople las velas pedí un deseo para mi abuelo que un día le escuche decir mientras miraba un gato:

¡Vaya ahora que soy mayor ya no puedo correr ni saltar como lo hacia  antes! ¡Ojala por un día pudiera ser un gato como ese y saltar y correr como el lo hace!
¡ y el deseo se cumplió !
Y colorin  colorado  este gatuno cuento se ha acabado.


Elia Gil Sánchez

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